La Coctelera

Categoría: Curiosidades

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No es un post fetichista

Aunque vaya a hablar de pies, zapatos y tacones varios, no se trata de un arrebato de fetichismo sino que esta entrada es producto de varios meses de "investigación" sobre la moda japonesa en el calzado.

En general, la moda de la mayor parte de las chicas jóvenes tokyotas se compone de una máxima principal: "ponte encima las prendas y calzado más llamativos que encuentres".

En estos casi cinco meses que llevo viviendo aquí, he visto los zapatos más llamativos que os podáis imaginar. No es que en España no podamos encontrar esos modelos sino que éstos sólo se ven en las zapaterías, en fiestas tipo nochevieja o en las bodas. Sin embargo, aquí muchas chicas llevan estos zapatos (a menudo, imposibles) a diario. Especialmente, si transitamos por la zona de Shibuya el muestrario de calzado estrafalario, brillante y hasta hortera, no tiene límites. Y no os creáis que se trata de chicas que van de fiesta o a las discotecas, sino que podemos verlos en jóvenes que van en el tren, montando en bicicleta (sí, sí, leéis, bien, se ponen zapatos de taconazo y diseño festivo para ir en bici) o comiendo algo en un McDonalds.

Llevo preparando este post desde que vine a Japón pero nunca me quedaba satisfecha con los documentos gráficos, ya que no siempre es fácil tomar estas fotografías. Aunque voy a presentaros bastantes ejemplos, hay muchos otros que, por desgracia, no pude sacar pero creo que dedicaré alguna otra entrada más a tan apasionante tema (je, je). Os aseguro, que las fotos que vais a ver, no se trata de los ejemplos más extremos.

He clasificado los zapatos en cinco grupos. Espero que las disfrutéis y, hoy más que nunca, por favor, haced comentarios:

1) Dorados y plateados


Y como última foto de esta categoría, un completo (vestido, bolso y zapatos, no tienen precio).

2) Con lazos

3) Con brillantina

4) Tipo boda

5) Inclasificables

Y dos tomas de los más espectaculares de todos (en mi opinión):

También podéis ver un escaparate de una zapatería de la céntrica Shibuya. Aquí se nutren de nuevos productos, las jóvenes niponas:

Y un poco relacionado con este tema de las zapatos, esta el tema del modo peculiar en que algunas japonesas caminan. Es algo que llama bastante la atención y no sé si será debido al uso de estos zapatos. Se trata de un caminar en el que los pies giran hacia dentro y parecen que uno va a chocar contra el otro. Podéis verlo en dos vídeos. El primero es mío, pero el segundo de un amigo que lo grabó cuando estuvo aquí en Japón:

¡Comentad o recibiréis mi ira! je, je

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Huerta urbana

Dentro de tres semanas me examino de japonés por lo que mi nivel de posteo ha bajado ya que dedico mi tiempo libre a estudiar. Perdonad por este retraso.

La semana pasada di un paseo por mi barrio y descubrí una curiosa escena. En mitad de la ciudad, pues vivo en una zona urbana a tan sólo 20 minutos del pleno centro de Tokyo, hay una huerta de coles y nabos japoneses. De ella se encarga una ancianita que recoge ella misma las verduras y las vende en un puesto instalado allí mismo. Aquí podéis ver dos fotos: en la segunda vemos a la anciana recogiendo una de sus verduras.

A mí, sinceramente, esta escena me sorprendió sobremanera. Tal vez en Madrid también se encuentran huertas similares en la ciudad pero yo nunca las he visto. La zona donde está la huerta es bastante residencial pero no es una zona de campo. Hay pequeñas casas, colegios, tiendas, supermercados y locales de comidas. Además la huerta no es adyacente a ninguna casa sino que se encuentra situada entre la calzada y un parking de coches.

Me pregunto si este es otro ejemplo de los contrastes japoneses de los que tanto hablo en este blog. ¿Qué opináis?

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Sin comentarios...

En Japón, al igual que ocurre en España, en el mundo de la publicidad y el marketing, es bastante normal que se acuda a un idioma extranjero para poner el nombre de algún producto o tienda. De este modo, se le da un aire más moderno y juvenil. Tradicionalmente, se ha utilizado el inglés o el francés pero, últimamente, el italiano, el alemán y también el español cobran fuerza.

El problema, es que la elección de estos nombres, a veces, no resulta muy afortunada. El otro día, tuvimos un rato de cachondeo en la sala de profesores, cuando uno trajo el envoltorio de un dulce que un estudiante había llevado a clase. Aquí podéis ver el envoltorio y un detalle donde se puede leer el nombre de este dulce:

Y en la bolsa de la tienda, incluso se añade una frase en español donde el buen uso de la gramática brilla por su ausencia. Unas buenas clases en nuestra academia, no les vendrían mal:

Por si no podéis leerlo bien, lo que pone es: "Mamador, que contiene leche y mantequilla, es dulce que nos recuerda la suavidad de madres que cantaban las poesías en los días de nuestra infancia".

Pues eso... sin comentarios.

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3 horas de espera, 3 minutos de "placer"·

Este martes se me ocurrió la brillante idea de acudir a una exposición de emakimono en el Museo Idemitsu. Y conmigo tuvieron la misma idea una horda de japoneses hambrientos de cultura.

El emakimono es un largo (de más de 5 metros) rollo de papel pintado. Los emakimono ilustran historias tradicionales japonesas o famosas obras literarias como el Genji Monogatari (que ahora podemos leer en español gracias a dos ediciones: la de Atalanta y la de Destino) Algunos de ellos son verdaderas obras de arte y están considerados tesoros nacionales.

En este museo se exponía, por cuarta vez en la historia y, sólo durante tres semanas, los tres rollos que ilustran la obra El cortesano Ban Dainagon. Pero, al llegar allí, y tras pagar la entrada (700 yenes) y entrar al museo, comprobé con horror, que para acceder a la sala de exhibición había una larga cola de japoneses que serpenteaba en varios giros. Tras una primera fase de espera (de unos 40 o 45 minutos) pude acceder a la sala donde estaban los emakimono y allí, la cola de personas seguía serpenteando y se hacía especialmente intensa antes de cada una de las tres vitrinas donde se exponían estos rollos. El flujo y movimiento de personas eran controlados por varios guardas de seguridad de gesto adusto. Delante de cada una de las vitrinas principales existía una cinta separadora, ya que teníamos la opción de esperar la cola y poder acercarnos al máximo al emakimono, o no hacer cola y observar desde detrás de esta cinta (y con una decena de japoneses por delante) y a vista un poco de pájaro, las famosas ilustraciones. Este sistema, lejos de ser improvisado, venía perfectamente indicado por unos carteles que daban la explicación pertinente sobre las dos modalidades de cola:

Ya que había llegado hasta allí y había realizado la primera fase de cola, decidí optar por ver el emakimono por dentro de la cinta para poder observar bien todos los detalles y cada uno de los dibujos. Y así, tras aproximadamente una primera hora y media, accedí a contemplar este tesoro nacional. Pero tras tan larga espera, la observación se redujo a un simple minuto, pues no hay mucho más que ver y, además, el resto de la cola venía empujando por detrás.

Y así, me pasó igual, con el segundo emakimono. Mis piernas (y mi estómago, pues era la hora de comer) no pudieron más y el tercer rollo lo vi desde la segunda fila.

Resultado: una decepción. Mucho tiempo de espera para sólo unos instantes de contemplación, Y, ni siquiera pude apreciar mucho la obra puesto que apenas conocía la historia y no podía identificar cada uno de los dibujos. Sin embargo, he de reconocer, que el montaje estaba bastante bien hecho porque se habían realizado ampliaciones de determinadas zonas para poder observar mejor los detalles.

De todos modos, la visita no fue del todo en balde, porque el museo está situado en la novena planta de un edificio con una hermosa vista de los jardines del Palacio Imperial:

Además, en la entrada del museo había una reproducción de una sala de té, lo que me entusiasmó, porque, como mucho ya sabéis, este mundo del té, me encanta:

En esta habitación de té, podemos ver:
- En el centro, una caligrafía en papel vertical. Se supone que debe armonizar con el resto del entorno e inspirar a los invitados a la ceremonia del té.
- Debajo de la caligrafía, a la izquierda, se encuentra el florero donde se debe colocar el arreglo floral. Éste debe ser sencillo y recordar a las flores campestres.
- Debajo de la caligrafía, a la derecha, se sitúa el recipiente especial para colocar el incienso y aromatizar la estancia.
- En la parte izquierda de la sala, están los utensilios propiamente dichos que se utilizan para la preparación del té. El más grande de ellos, es el que se empela para hervir el agua, que debe estar a una temperatura exacta.
- Entre los demás utensilios, se encuentran el recipiente para el agua fresca, los que contienen los dos tipos de té (en la ceremonia de té completa se toman dos tipos de tés verdes, uno más suave y otro más fuerte), la "cucharilla" de paja para remover o el hornillo de carbón.

Desde el Museo fui al Edificio Maronouchi, un complejo comercial y de restauración. Entre la variada oferta gastronómica que había, me decidí finalmente por un restaurante que llamaban de fusión oriental, puesto que ofrecían un menú (un setto) por 980 yenes (unos 6,5 euros). El problema es que esto consistía en una sopa, un dimsum (empanadillas de origen chino) y un plato del día que no sabía lo que era pues no lo entendí. Por lo tanto, era una comida sorpresa. La sopa estaba muy buena así como las empanadillas que eran de langostinos. El plato sorpresa estaba formado por un bol de arroz sobre una hoja verde de ¿plátano? y una mini sopera en la que flotaban en una salsa naranja, unas piezas de carne así como algunas verduras (zanahoria y judías verdes). En la siguiente foto, podéis ver los tres platos:

En esa sopera lo que había era un guiso al curry que estaba realmente rico. Yo mezclé la salsa con el arroz y me comí el resto. Picaba ligeramente pero tenía un sabor dulce e intenso muy bueno.

Además, desde este oriental restaurante (de elegante decoración), había unas excelentes vistas a la estación de Tokyo, un bello edificio construido a principios del siglo XX, siguiendo el modelo de la estación de Ámsterdam:

Por lo tanto, aunque el día empezó mal, la excelente comida con esas grandes vistas, mejoraron la jornada.

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¡Ya ha llegado la Navidad!

Estamos todavía invadidos por todo el merchandising de Halloween (aquí es realmente abundante, aunque luego apenas nadie celebre nada) cuando me he encontrado en un hipermercado con la escena que podéis ver más arriba. Hoy es 22 de octubre y, sin embargo, en un país para el que las navidades no son algo tradicional ni están arraigadas en la sociedad, nos encontramos esta temprana estampa navideña.

En Japón las fiestas extranjeras no se celebran de un modo activo sino que se convierten en una excusa más para el consumo, la verdadera religión de Japón. Quedan pocos días para la americana fiesta de Halloween y podemos ver una gran cantidad de tiendas decoradas con calabazas, brujas y calaveras. Me han explicado que ese día apenas se hace nada pero a la gente le gusta comprar estos souvenirs de procedencia americana. Y lo mismo ocurre con la Navidad. El día 24 de diciembre aquí es más bien equivalente al de San Valentín; todas las parejas jóvenes cenan ese día en románticos restaurantes a la luz de los árboles navideños. La navidad no tiene ni mucho menos el significado que tiene en España (nos guste más o menos) y, sin embargo, creo que Tokyo se engalanará de forma muy navideña siguiendo el modelo de las ciudades europeas y americanas. Y, como aperitivo de ese furor consumista enmarcado en verde abetos y rojo espumillón, ya podemos empezar a respirar ese aroma a navidad.

Y cambiando de tema, quiero hablar de otra cosa. En el mismo hipermercado he encontrado un plato precocinado para poder disfrutar en tan sólo 2 minutos de una paella. Sí, sí, habéis leído bien, ¡una paella! Aquí hay todo tipo de comidas instantáneas (las que se preparan en menos de 3 minutos y no necesitan apenas nada excepto agua caliente o un microondas y entre ellas, he podido encontrar esta paella. Tengo que confesar que no me he atrevido a comprarla. Ya sé que os gustaría una cata pero... ¿cómo cometer tal sacrilegio? Además, la foto del paquete no resultaba nada apetitosa:

Muchas gracias a tod@s los que me leéis

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¡Precaución!

Una de las palabras que más podemos leer (y oír, a través de los anuncios informativos) en Japón (y cuyos kanji no creo que llegue a olvidar nunca) es 注意 (ちゅい "chui") que significa 'precaución'. Aquí, los avisos para alertar a los ciudadanos de que tengan cuidado, se encuentran en todos los lugares: precaución al entrar al tren, precaución al salir, precaución con el agua del grifo demasiado caliente, precaución con las puertas del ascensor, precaución para no olvidarse el paraguas, precaución con los andamios de una obra, y así podríamos seguir hasta llegar a una lista innumerable de ejemplos. Creo que Japón es una sociedad muy regulada en la que todo está bastante dispuesto y medido y donde, muchas veces, la espontaneidad brilla por su ausencia. En este contexto es fácil entender que también jueguen un papel muy importante los avisos de precaución o atención para que no haya ningún sobresalto, para que todo continúe ordenado y nada se salga de la norma con un contratiempo inesperado que obligaría a improvisar fuera del guión.
Pero, el ejemplo que os voy a mostrar es absolutamente exagerado e ilustra a la perfección hasta dónde llega esta fiebre por los avisos de precaución. En una estación de tren, había en el techo un pequeño nido de golondrinas:

Pero lo curioso es que justo debajo, los responsables de la estación, habían colocado un cono naranja de precaución con un aviso:

Lo que pone en este aviso es (desde la derecha a la izquierda)
- En la parte de arriba hay excrementos de golondrina
- ¡Tengan precaución! / Caen excrementos

¿Qué os parece?

Saludos para tod@s y gracias por vuestros comentarios.

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Modernidad y tradición

Os debo algunos posts largos para hablar, por ejemplo, de nuestra maravillosa excursión a Kamakura (un sitio increíblemente precioso donde hicimos algunas fotos estupendas que quiero compartir con vosotros) o el día en Hakone. Sin embargo, se trata de entradas muiy largas y, ahora mismo, no dispongo de tanto tiempo como quisiera así que hoy, simplemente, os voy a mostrar a una pareja nipona donde se ve un gran contraste entre la modernidad (representada por el estilo punky de él) y la tradición (a través del yukata típico de ella).

Creo que este contraste tan fuerte sólo puede verse en Japón.
¡Qué lo disfrutéis!

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¿Cuál prefieres?

A la izquierda podemos ver el tradicional baño japonés con el hueco del inodoro directamente en el suelo. Y, a la derecha, tenemos el baño occidental pero aderezado con los adelantos tecnológicos japoneses. En la siguiente foto, tenéis un detalle, de todo lo que ofrecen estos modernos inodoros:

Estos inodoros siempre suelen estar calientes, pues la taza está enchufada a la red eléctrica y, así, funciona un sistema de calefacción. En uno de sus lados, tiene un panel con botones que permiten elegir entre un chorro de agua caliente (sí, para refrescar o lavar nuestro culito) o una ducha tipo bidet, con fines higiénicos. Por otro lado, existe un botón que permite reproducir el sonido de la cisterna pero sin gastar agua, para que los demás usuarios no puedan escuchar nuestros "ruidos".
Todo este tipo de inodoros suelen estar muy limpios y, además, en todos hay siempre un aparato con jaboncito para limpiar la superficie de la taza o también una especie de pañuelo o servilleta con la forma del inodoro para sentarse encima. Y esto es porque el concepto occidental de water no gusta mucho en Japón, donde están casi más acostumbrados al modelo que podíais ver en primer lugar. Les parece más higiénico y natural que compartir un mismo asiento con muchas personas. Por eso, cuando optan por el modelo occidental, lo higienizan al máximo.
Ambos baños podemos encontrarlos en unos mismos servicios. Por ejemplo, en el shinkansen (tren bala) tenían un baño al estilo occidental y otro al estilo japonés.
Os pongo otras fotos de un baño de estilo occidental que tenía un panel de un estilo en un lado y en la pared (segunda y tercera foto) el panel de mandos tradicional: chorro, bidé y sonido cisterna. En la cuarta foto podemos ver un detalle del altavoz a través del que podemos escuchar ese falso sonido de cisterna:

En esta segunda parte del post quiero mostraros un ejemplo de "curiosidad nipona". ¿Sabéis qué es esto?

Pues resulta que se trata de una obra (unas obras que están haciendo en pleno Shinjuku, una de las zonas más céntricas de Tokyo como ya expliqué en otro post). Como, por ahí, transita un gran número de personas, han colocado estas ventanitas (a modo de los ojos de buey de los barcos) para poder mirar la zona interna de las obras y observar cómo evoluciona. Aquí tenéis a Nacho mirando a través de uno de estos ventanucos:

Y ya, como despedida, quiero poner una foto de algo de gastronomía puesto que he recibido un par de peticiones para ello. Se trata de un plató de soba, los típicos fideos japoneses que pueden tomarse fríos o calientes (en mi caso, los tomé calientes). Se mojan en esa especie de sopa (que, por cierto ¡cómo picaba!) y se acompaña de los trozos de carne (puede tomarse también con pescado, gambas, etc. o nada). Prometo hacer algún post gastronómico más extenso cuando domine más la materia

¡Saludos para tod@s!
¡Dani quiero un té!!!!

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