Fotografías del post. Ver mismo post en el nuevo blog. Comentarios allí


También algunos peces grandes que nos llamaron también la atención:






Relato de mis experiencias en una nueva etapa de mi vida: la independencia y en Tokyo (por eso, ando algo perdida).
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También algunos peces grandes que nos llamaron también la atención:






Hola a tod@s:
En mi búsqueda del momiji y los colores del otoño, además de mi temprana visita a Kamakura y mi rápida escapada a un parque cercano a mi casa, otro día fui a uno de los jardines más bellos de Tokyo, el Korakuen. Fui hace unas dos o tres semanas (jo, ya no lo recuerdo bien), después de mi clase de japonés y antes de entrar a currar y encontré los momiji (arce japonés) en su mayor esplendor.
No tengo mucho que comentar sobre esta visita, sólo hay que ver las imágenes y disfrutar de los increíbles colores otoñales. Hay muchas porque todos los encuadres y tomas eran increíbles así que me temo que en este post os vais a empachar un poco de otoño.
Tan sólo las agruparé en temas
1) Las hojas del otoño




2) Gama de colores otoñales (con predominio, por supuesto, del color rojo)



3) El intenso rojo del momiji (¡preparaos para morir de empacho! jeje)












4) El reflejo del momiji sobre el agua




5) Imagen muy japo

Bueno, y además quería desearos ya a tod@s FELICES FIESTAS y FELIZ 2008 porque ya no sé si podré escribir más hasta el año que viene. Me voy a España mañana 18 de diciembre y pasaré allí mis vacaciones. Voy a intentar escribir algún post pero no lo puedo asegurar. Muchas gracias a tod@s por seguirme durante todo el año y por el apoyo que me habéis dado en mis momentos más bajos.
Miles de besos para tod@s. ¡Disfrutad de las fiestas!
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Hola a tod@s:
Hoy voy a hablaros de algo bastante típico y que seguro que habéis visto en muchos otros blogs. Por lo tanto, siento lo tópico del tema pero, para mí, tratar de esto supone la constatación de la evolución de mis gustos gastronómicos. Bueno, pues voy a escribir sobre los kaiten sushi, esos bares de sushi con una barra giratoria donde podemos elegir cada uno de los platos de este tipo de comida.
A mí, cuando llegué a Japón no me gustaban nada ni el sushi ni el sashimi. Luego empecé a comerlo pero no me entusiasmaba demasiado y más tarde empecé a apreciarlo pero de forma moderada. Y ahí me había quedado. Sin embargo, hacer un par de semanas fui con mis compañeros Pau y Javi a uno de estos locales en Shibuya, una tienda de sushi muy barata que Javi conocía. Estaba repleta de gente puesto que era muy barata, cada plato de sushi costaba 100 yenes, a diferencia de otros lugares de este tipo donde cambia el precio del sushi según el pescado:

El caso es que empecé a comer algunos de estos platos y ¡me encantó este sushi! Estaba delicioso, hasta tal punto que comí ¡7 platos! De ahí el título de este post "La evolución del gusto" ya que he pasado de no poder comer nada de pescado crudo a gustarme mucho.
Para los que no conozcáis este tipo de locales, os cuento que hay una barra giratoria con las diferentes variedades de sushi. Uno mismo puede servirse lo que desee y luego nos cobran según el número de platos. Aquí todos son del mismo color (mismo precio) pero en algunos otros, cambia el color del plato según el precio. Detalles de este kaiten sushi:


Comí sushi de salmón, de atún, calamar, tamagoyaki (tortilla dulce) y gambas (como la de esta foto):

Con lo que aún no puedo es con el nori (un tipo de alga), así que siempre lo quito del ramen y, por supuesto, no tomo sushi con él.
Esta tienda a la que fuimos era muy muy popular y estaba llenísima (además era sábado) por lo que había una cola de unas 50 personas esperando. Sin embargo, la espera fue rápida porque en este tipo de locales suele haber un tiempo limitado para comer, en este caso de 20 minutos. Es lógico que haya tanta gente porque es sushi de buena calidad y a un precio excelente:

いただきます! (ITADAKIMASU)
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Uno de las características más importantes de la cultura japonesa es la importancia que dan al paso de las estaciones. Acontecimientos naturales como el florecimiento del cerezo , la floración de las hortensias o los lirios y el enrojecimiento de las hojas, tienen una gran importancia e influencia en la psique japonesa. Por ello, organizan excursiones para contemplar todos esos fenómenos, hay ofertas especiales, la gente lo comenta y los productos, la tele y la vida en general se tiñen de cada uno de los símbolos de la estación. Esto no es algo actual sino que se ve an la cultura japonesa desde antiguo. Así, muchos poemas clásicos utilizan los símbolos de cada estación para stiuar el contexto temporal. No les hace falta decir el nombre de la estación sino que simplemente poniendo "arce" o "cerezo" ya todos saben a qué momento del año se están refiriendo.
Aunque yo intento disfrutar de todos estos
cambios, a veces me pasan un poco más desapercibidos. Sin embargo, no puedo pasar por alto el otoño de Tokyo, que se ha convertido aquí en mi estación favorita. Ahora no tengo ningun puente pero he aprovechado varias mañanas o partes de mi día libre para intentar buscar entre el caos urbano, los colores otoñales, y especialmente el rojo del momiji (Por ejemplo, en mi reciente excursión a Kamakura ).
El pasado martes 27 tuve que trabajar haciendo unas entrevistas de trabajo en el Ministerio de Asuntos Exteriores (fue curioso estar por primera vez en el otro lado y ver a los candidatos tan nerviosos mientras yo pensaba "pero ¿de qué tienen nervios?, si yo no tengo ninguna autoridad"). Muy cerca del Ministerio está el edificio de la Dieta (el parlamento japonés) y desde una de las plantas donde yo estaba había una vista extraordinaria de la Dieta rodeada de los árboles otoñales en diferentes colores y gradaciones (y eso que aún no había llegado al máximo de intensidad de rojo):
Por la tarde de ese mismo día, fui a un parque que hay cerca de mi casa que tiene muchisimos árboles y también el espectáculo otoñal era increíble. Juzgad vosotros mismos:




Y lo mejor y más increíble fue que en este parque encontré dos momiji (nombre para el arce japonés pero también para el color rojo de las hojas otoñales), uno de ellos de un rojo tan intenso que parecía de ficción, parecía pintado. Primero, el que tenía un color un poco más granate:


Y el otro momiji que yo llamo "de ciencia ficción". Podría haber estado horas contemplándolo. La verdad es que, realmente, ese rojo me cautiva (y la pena es que en la foto no se aprecia tan bien):

Un primer plano de su intensidad:

Y un contraste de este momiji con otro de un rojo algo más apagado:

Y yo debajo del momiji, con jersey color momiji, je, je:

En breve, una próxima entrega del increíble otoño tokyota.
Muchas gracias a tod@s por comentar.
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Hola a tod@s:
El pasado viernes 23 de noviembre era fiesta nacional en Japón por lo que no tenía que trabajar y aproveché para descansar pero también para asistir a un matsuri (festival japonés religioso-festivo), uno de los más importantes de la región de Kanto (región a la que pertenece Tokyo). A él me invitaron dos alumnas mías que son encantadoras.

En lo que consiste realmente es en un mercado llamado Torinoichi (酉の市) que se instala en un templo shintoísta denominado Hanazono (situado en Shinjuku). En este mercado al aire libre hay muchísimos puestos donde se venden unos objetos hechos de bambú y diversas figuras que dicen que dan buena suerte. Algunos son muy pequeños pero otros alcanzan un tamaño inmenso y con él, su precio también asciende. Uno de estos amuletos grandes puede costar hasta 100.000 yenes (más de 600 euros). El festival estaba animadísimo y había muchísima gente. La verdad es que en ese aspecto, en ocasiones llegaba a resultar realmente agobiante. Había zonas donde apenas se podía caminar y como, además, alrededor había santísimos de estos amuletos llenos de colores, la sensación era, en ocasiones, de cierto abigarramiento:


No sé si en las imágenes se puede realmente apreciar pero los puestos estaban completamente cubiertos de estos amuletos de bambú, incluso la parte del tejado en algunas zonas:

Pese a los precios tan increíbles que tenían algunos de ellos, muchos de los asistentes compraban los más grandes y a cada momento, nos cruzábamos con personas que portaban su recién adquirido amuleto.
Quiero que veáis algunos de los más grandes y que más me llamaron la atención. Con las fotos no se aprecia bien la dimensión real, así que os cuento que la circunferencia puede tapar varias cabezas:


El siguiente tiene una rata, porque el año que comienza (2008) es el de la rata (2007 está siendo el del jabalí):



Se dice que estos objetos de suerte deben colocarse en la esquina de la casa o del negocio para atraer la buena suerte. Una vez que el comprador ha adquirido la pieza, el vendedor hace una especie de ritual para darle la suerte. Consiste en decir unas palabras y luego junto a la gente que está alrededor, se dan tres series de palmadas (el vendedor con unos palos especiales) y se oyen algunos cánticos. Podéis verlo en este vídeo:
Por supuesto, también había algunos amuletos más pequeños así como puestos que vendían algunos otros objetos también de buena suerte:



Normalmente en los matsuri hay puestos de comida como yakisoba, takoyaki (pulpo rebozado), yakitori (brochetas de pollo o carne), dulces, etc. En este gran acontecimiento había varias calles llenas de estos puestos que ofrecían todo tipo de alimentos salados y dulces. Había tantísimos que la mezcla de aromas era realmente apetitosa:




Nosotras pedimos una ración de takoyaki. Aquí estoy con Miharu (y la foto nos la hace Meo):

Y dos vídeos también para ver un poquito el ambiente: los puestos, la gente llevando amuletos, la comida, etc.:
En el centro del templo había un escenario tradicional japonés (y detrás se quema el amuleto del año anterior, pues sus efectos sólo duran un año y al año siguiente hay que comprar otro):

Y en la entrada y salida, miles de lámparas de papel encendidas:


Si alguna vez visitáis Japón, os recomiendo que intentéis ir a algún matsuri, para vivir de verdad la festividad y emotividad japonesas.
Espero que os haya interesado. Muchas gracias a todos por leerme y comentarme (y yo, como siempre, ya os he contestado a todos vuestros mensajitos en los posts anteriores).
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La zona de Roppongi en Tokyo se ha hecho famosa (además de por su ocio nocturno, especialmente para el ligoteo del sector masculino extranjero) por sus enormes centros comerciales. Cuando llegué aquí ya visité Roppongi Hills (pinchad en ese enlace si queréis recordarlo), un enorme laberinto vertical de tiendas y restaurantes, centro de moda y vanguardia. Pero su actualidad y popularidad han sido desplazadas por la creación de otro gran centro comercial llamado Mid Town, un espectacular conjunto de 4 edificios que ocupa más de 10 hectáreas (y con más de 8 plantas por torre). Ahora toda la multitud consumista y enfervorizada se ha trasladado desde los 500 metros más abajo de Roppongi Hills hasta aquí.
En Mid Town encontramos tiendas de chocolate que parecen joyerías (FOTO 1); fruterías que floristerías de lujo (FOTO 2); y tiendas de dulces que parecen un salón de bodas (FOTOS 3 y 4)




Y el no va más: una tienda de relojes que parece la entrada de un hotel:

Y hasta los perritos tienen su tienda exclusiva, incluso con zona de bar (segunda foto):


Además en este centro comercial hallamos una gran cantidad de restaurantes de todo tipo, algunos de los más exclusivos. Incluso, en algunos podemos observar como elaboran sus platos:

En un café con tienda gourmet, encontré productos españoles (lo malo es que los carteles no se ven bien) como fuet, lomo ibérico y jamón serrano Eso sí ponía "jamón DE Ibérico"

Por fuera, han utilizado un diseño bastante moderno, aunque sólo he podido hacer algunas instantáneas:


Y a lo largo de las torres, hay amplios ventanales con bonitas vistas:

Y dentro, por ejemplo, hay alguna decoración original como un pequeño bosquecillo de bambú o una fuente con agua muy fina:



Comprar no se puede comprar (excepto para economías abultadas) pero este paraíso del consumo merece una visita.
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Por cierto, he contestado a todos vuestros comentarios de las tres anteriores entradas.
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Otra de las visitas con mis padres cuando estuvieron aquí, nos llevaron al corazón de Tokyo, a Shinjuku pero no para visitar su bullicio, luces y modernidad sino para disfrutar de uno de los pulmones de la ciudad, el parque Shinjuku Gyouen. Es una gran extensión verde con diferentes estilos de jardines: francés, japonés, inglés, etc. y un enorme invernadero que acoge plantas y especies realmente interesantes.
Y seguimos en el marco incomparable que nos seguían ofreciendo los cerezos, con gran profusión en este parque.
A partir de aquí, fotos prácticamente
1) Un parque en pleno casco urbano (la torre que veis, es la de NTT, la compañía de teléfono más grande Tokyo y que identifica este cosmopolita distrito de la capital nipona)

2) Cerezos rojos, rosas y blancos






3) El jardín inglés, una gran pradera al estilo de Hyde Park



4) El jardín japonés




5) Ejemplares exóticos del invernadero (incluidos unos nenúfares)




6) Y para acabar, y como otras veces, la foto de mi parejita progenitora:

Muchas gracias a tod@s por vuestras visitas, comentarios y elogios
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Ya os conté en otro post lo realmente barato que era comer en Tokyo, en contra del tópico comúnmente extendido de que es una ciudad cara. Pero, nada más lejos de la realidad, en especial en lo que se refiere al apartado de comida.
Y si hablamos de comer barato, no sé cómo no he dedicado una entrada antes al Ootoya.

Se trata de una cadena de restaurantes de comida japonesa donde el menú más caro no llega a los 1000 yenes. Aquí se puede comer pescado asado, ramen, soba, udon, tempura, tonkatsu, katsudon, etc. en raciones realmente abundantes. Y como ejemplo, una foto de lo que comí yo en este establecimiento la semana pasada:

Todo esto (el bol de arroz con col y cerdo, las verduras encurtidas y la bandeja de udon frío con su salsa) por sólo 672 yenes (4,09 euros). Es una ración realmente abundante y yo ni siquiera pude acabarme los fideos. Y la calidad de la comida es más que aceptable (un 7 le pondría yo). Además hay gran variedad y renuevan la carta a menudo. Y, por cierto, con la bandeja sirven siempre un vaso de té caliente además del consabido vaso de agua que es lo primero que nos traen antes incluso de hacer el pedido.
Por si queréis echarle un vistazo a la página web aquí os dejo el enlace. Está en japonés pero hay fotos.
¡Que aproveche!
P.D. (¿vale esta abreviatura para los blogs?, je, je): Hoy ha habido otro terremoto en Tokyo y ha sido de los largos. No muy fuerte pero bastante largo como para asustarse un poquillo.
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